
En estos casos, los distintos elementos que componen el conjunto cuentan habitualmente con una doble función. La inicial apunta a los primeros años de vida del niño, mientras que contemplan otra para cuando el pequeño va creciendo. De esta manera, la cuna se convierte en una cama, por ejemplo.
Como sucede con el ejemplo de la imagen, una creación de Esin Isik denominada Portakal, todas las piezas del dormitorio tienen doble utilidad. Es así que el cambiador que en principio se emplea para vestir al bebé puede transformarse posteriormente en un escritorio para juegos, cuando la primera función ya no tiene sentido.
Incluso alguna cajonera puede transformarse en mesa de noche, entre otras posibilidades. En conjunto se obtienen dormitorios de excelente estética, con diseños modernistas y colores alegres, empleándose materiales de máxima calidad para garantizar la durabilidad de las propuestas.
Aunque muchas familias optan por las propuestas tradicionales, esta opción puede llegar a ser muy interesante. En principio quizás se abone una suma más elevada, pero contaremos con la seguridad de disponer de un dormitorio completo para los pequeños durante muchos años, sin tener la necesidad de preocuparnos por constantes cambios y nuevas decoraciones.